Entrevista
Entrevista concedida al periodista El Attar Boughaleb del diario Al Ittihad al Ictiraki de Marruecos a finales de marzo de 2004 y publicada en mayo
La relación con Marruecos central para el nuevo gobierno socialista
Por cuarta vez desde el inicio de la transición en 1975 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se dispone a gobernar en España como consecuencia de unas elecciones libres y democráticas. Durante las tres legislaturas anteriores en que gobernó (1982-1996), España concretó su adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) integrándose en la construcción europea. Para la mayoría de los españoles aquello significó no solamente formar parte de las aspiraciones y esperanzas del conjunto geográfico, político y cultural en que España se encuentra, sino el final formal de una larga etapa de cuarenta años en que la democracia había sido una meta para la inmensa mayoría de la población.
En 1996 y también como resultado de otras elecciones libres y democráticas llegó al poder el Partido Popular (PP) que inicio su andadura con un cierto continuismo político tanto en lo interno como en lo externo. Desde un punto de vista económico España conoció durante esta etapa de gobierno del Partido Popular un importe avance que le ha reconocido en su discurso de investidura JL Rodríguez Zapatero.
Sin embargo, y sobre todo durante la segunda legislatura del PP, la vida política española inició una cierta crispación fundamentalmente entre los nacionalismos y el gobierno central, a causa de una reorientación de la política exterior que rompió con el consenso en ese dominio instaurado en España después de la transición. Es verdad que circunstancias nuevas en el mundo, la globalización y la preparación para los nuevos escenarios políticos y económicos del futuro necesitaron nuevas respuestas, pero lo cierto es que en la percepción de los españoles, España se había alejado de sus escenarios tradicionales.
¿Qué podemos destacar del discurso de investidura de JL Rodríguez Zapatero del pasado 15 de abril?
El discurso de investidura pronunciado el pasado 15 de abril por el ahora nuevo jefe del gobierno español, JL Rodríguez Zapatero, anuncia cambios importantes para España, tanto desde el punto de vista interno como externo y sobre todo anticipa, según afirma el interesad, un nuevo estilo sin crispación y dialogante de hacer política. La búsqueda del mayor consenso posible con las otras fuerzas políticas, la recuperación plena del papel que en democracia le corresponde al Parlamento como lugar de debate y transacción de las cuestiones políticas, y la liberación de la radiotelevisión española y la agencia de noticias EFE de la tutela del Estado, figuran entre los principios medulares que se anuncian para intentar acabar con las crispación que se instaló en la vida política española durante la segunda legislatura del PP.
¿Cuáles son los puntos más destacados de ese discurso-programa de gobierno en política interior?
Las grandes líneas son la creación de una mando unificado para las fuerzas de seguridad, como consecuencia de una necesidad impuesta por la lucha contra el terrorismo y la importancia de que todos los servicios trabajen coordinadamente, el compromiso de garantizar el crecimiento económico para lo cual se compromete a mantener la estabilidad presupuestaria sin aumentar la presión fiscal, y a mejorar la economía con mayor productividad y con un empleo más estable; la reforma del Senado, para que se convierta en una auténtica Cámara territorial, y una reforma parcial de la Constitución que integre algunos cambios ocurridos desde que se aprobó la actual Constitución en 1978, entre otros la necesidad de incluir en ella una mención a la nueva Constitución de que se dotará la Unión Europea. En materia de educación el gobierno de Zapatero se ha comprometido a suspender la Ley orgánica de Calidad de la Enseñanza, aprobada por el anterior gobierno del PP, y a prestar una mayor atención a la deteriorada enseñanza pública.
Después existen otras varias ideas que conciernen a algunas instituciones centrales, como la monarquía o para satisfacer a colectivos importantes. Con respecto a lo primero el gobierno de Zapatero promoverá una ley que modifique la sucesión a la corona para recoger la toma de conciencia que se ha producido en España y en el mundo entero con respecto a la mujer y hacer posible que la Corona de España, que hasta ahora revierte a los varones exclusivamente, pueda recaer también en la descendencia femenina del monarca.
Asimismo el gobierno de Zapatero modificará el Código Civil y el derecho de familia para hacer posible que los colectivos de homosexuales puedan acceder a derechos similares de los que ahora corresponden solamente a las familias heterosexuales.
Otro importante aspecto del programa de gobierno tiende a la protección de la cultura española a través de la instauración de una excepción cultural, a la francesa, que proteja, potencie y difunda las creaciones españolas.
Las políticas sociales anunciadas también son importantes. La primera de ellas promete poner a disposición de familias y personas que no pueden acceder a la vivienda debido a su elevado precio unas 180.000 viviendas de protección oficial, es decir a precios más asequibles. Ello es consistente con la decisión anunciada del gobierno de recurrir al suelo público en poder de los ayuntamientos para abaratar en general el precio de la vivienda.
Una de las ideas expuestas por el Presidente Zapatero en su discurso es la necesidad de que el bienestar económico logrado alcance a todos, lo cual forma parte de un aspecto central de su gobierno que según el mismo dijo serán las políticas sociales.
¿Qué hay de nuevo en materia de política exterior?
Lo más notable en política exterior es el deseo del nuevo gobierno de recomponer con todas las otras fuerzas políticas, incluido el PP por supuesto, el consenso en este importante dominio. El propósito principal es devolver la política exterior española a sus grandes opciones tradicionales, de las que entiende que se apartó el gobierno del PP. Esas opciones claves, según las expuso JLR Zapatero son: el firme compromiso de España con Europa, América Latina y el Mediterráneo, y el refuerzo de la cooperación al desarrollo.
El nuevo gobierno del PSOE revitalizará el Proceso de Barcelona iniciado en 1995 y ahora estancado, revisará la estrategia contra el terrorismo a la luz de los nuevos y dramáticos hechos ocurridos en este dominio, y apoyará la creación de una capacidad europea de seguridad y de defensa.
¿Qué lugar ocupa Marruecos en esa nueva política exterior española?
Creo, como dijo por otra parte Zapatero, que la política exterior española va a consagrar una atención preferente a Marruecos. Es una atención preferente que recupera una tradición que tiene su fundamento histórico y con lo que fue central desde la transición española. Durante las legislaturas anteriores del partido socialista, esa política logró consolidar, por primera vez desde la independencia de Marruecos en 1956, una importante cooperación económica y empresarial con Marruecos y una aceptable estabilidad política, económica y humana para esas relaciones.
JLR Zapatero ha anunciado además que en los próximos días viajará a Marruecos en la que será su primera visita como jefe de gobierno al extranjero, siguiendo una tradición en este caso respetada por todos los jefes de Gobierno españoles desde que la inaugurara Felipe González en 1982.
Los problemas que surgieron entre España y Marruecos durante las legislaturas del Partido Popular, hay que reconocer que buena parte de ellos ajenos a la ideología del partido gobernante, son sin embargo tantos y tan variados, que tanto España como Marruecos tendrán que hacer grandes esfuerzos para superarlos. Por parte española, el nombramiento como ministro de Asuntos Exteriores de Miguel Angel Moratinos, un hombre de reconocido talante dialogante y quizá el mejor conocer de Marruecos de toda la diplomacia española, garantiza que la cordialidad y el deseo de entendimiento estará presente en la legítima defensa de los intereses propios y mutuos.
Usted ha vivido muchos años en Marruecos y es un buen conocedor de la historia de esa relaciones. ¿Cuáles cree usted que son los problemas y como se puede comenzar a solucionarlos?
Creo que un problema, que es común a Marruecos y a España, el terrorismo ahora de proporciones inéditas en la historia de la humanidad, que golpeó a Marruecos el 16 de mayo de 2002 y a Madrid el pasado 11 de marzo, impone una atención prioritaria a ese capítulo en las próximas relaciones entre ambos países. El problema es el mismo y el entorno de radicalismo islámico o simplemente terrorista que afecta a ambos países, parece que tiene escenarios, financiación y apoyos similares. Acabar con posibles desconfianzas entre los respectivos servicios de Seguridad y cooperar sin reticencias, se impone en esta difícil etapa en ese dominio para los dos países.
Otro problema, el de la inmigración que llamamos ilegal, es decir que no viene en el marco de ningún convenio entre los dos países, es también ajeno a la ideología del partido que gobierne. Zapatero ha formulado un deseo de compromiso interesante a este respecto. Lograr la mayor cooperación de Marruecos, reforzar los mecanismos de contratación en el origen y sobre todo combatir decididamente cualquier tendencia racista o xenófoba que pueda surgir tanto como consecuencia del terrorismo como del peso importante que esa inmigración ilegal adquiere y la espectacularidad de las circunstancias en que se desarrolla.
Pienso que es del interés de Marruecos que todos los emigrantes que lleguen a España lo hagan respaldados por contratos de trabajo o políticas de reagrupación familiar, lo cual les garantiza un tratamiento laboral en igualdad de condiciones con todos los españoles y debe facilitar su integración en la sociedad española.
La cuestión del Sahara occidental también ha sido motivo de importantes fricciones entre España y Marruecos sobre todo durante la ultima legislatura del PP, en buena medida porque durante ese período la ONU y el Consejo de Seguridad han ido concretando su propuesta de lo que ambos creen sería una solución. Pienso sinceramente, que ningún gobierno español, desde Adolfo Suárez a JM Aznar ha tenido posiciones de fondo diferentes a este respecto aunque la forma de expresarlas si haya variado mucho del uno al otro.
En mi opinión es un asunto que ha incidido ya durante demasiado tiempo sobre la vida política interna de Marruecos, sobre las relaciones hispano-marroquíes, sobre la vida política española, y sobre la construcción misma de la unidad del Magreb. Pienso que independientemente de las diferencias básicas de fondo que subsisten entre Marruecos y Argelia y Marruecos y el Polisario, sería un paso de avance si todos los otros aspectos del Plan Baker que no conciernen al estatuto final del territorio, que es lo controvertido, pudieran ponerse en práctica sin más dilación.
Luego las relaciones entre los dos países sufren del problema recurrente y subyacente que plantea la reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla. Las respectivas posiciones oficiales en relación con ello son irreconciliables y excluyentes, pero la existencia de esa reivindicación marroquí perturba las relaciones entre los dos países y abre permanentemente un paréntesis de duda en cuanto a su futuro.
En la actualidad el problema se agrava debido a la situación peculiar que prevalece en esos espacios fronterizos comunes. Pienso, a este respecto, que España y Marruecos podrían comenzar a transformar ese conflicto en cooperación incluso en la etapa actual en que existe un desacuerdo básico de fondo. Esa cooperación podría consistir en que las ciudades de Ceuta y Melilla pudieran desempeñar un papel motor en la cooperación de España al desarrollo del Norte de Marruecos iniciada durante los gobiernos socialistas anteriores, pero interrumpida después.
Si los dos países pudieran acordar un marco de actuación conveniente y hacer abstracción temporalmente de sus posiciones de fondo, Ceuta y Melilla podrían integrarse en la perspectiva económica del norte de Marruecos y crear unas sinergias económicas y humanas que facilitarían las relaciones entre los dos países.
Para decirlo con otras palabras, creo que España y Marruecos, y Marruecos y el Magreb, han perdido ya demasiado tiempo y demasiadas posibilidades de evolución política y económica debido a conflictos latentes no resueltos y probablemente sin solución y que sería tiempo de que se pudiera instaurar una cooperación entre todos sin necesidad de tener que supeditarlo todo a la satisfacción de posturas maximalistas que aspiran a comenzar la casa por el tejado. En el caso de España y Marruecos, la permanencia, en toda circunstancia, de ese estado de conflicto latente y subyacente que acompaña a nuestra historia común desde sus orígenes, en los buenos momentos y los menos buenos, es igualmente causante de unas percepciones, una imagen recíproca, negativa que conviene, de una vez por todas y mucho más en este mundo globalizado, comenzar a erradicar.
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