El País, 28 de noviembre de 1979
Continúa el misterio sobre el pesquero hispano-libio "Libda"
Veinte días después de haber interceptado y conducido al puerto de Dajla al pesquero Libda, propiedad de la empresa mixta hispano-libia Lispafis, las autoridades marroquíes siguen sin facilitar la menor indicación oficial sobre las acusaciones concretas que se formulan contra él.
Las informaciones fantasiosas dadas por una agencia de noticias en los primeros días de la detención del barco y su tripulación -corroboradas extraoficialmente por determinados responsables marroquíes- se han confirmado ya, al cabo de estos veinte días, como desprovistas de fundamento. En un principio se publicó en Rabat que la tripulación del barco estaba compuesta por «cubanos, argelinos, nigerianos, malíenses, ghaneanos y otros y que transportaban armas, incluidos «cohetes y misiles».
Según la lista de tripulantes presentada en Rabat por el director de la empresa, Manuel Santana, la tripulación la componen diez españoles, dos libios, un coreano y un ghanés, que constituyen el total de catorce.
Asimismo, y en los primeros días de la detención del Libda, las autoridades de Dajla confirmaron en aquella ciudad que no habían sido encontradas armas a bordo.El Libda iba vacío y no había pescado aún nada en el momento de su detención.
El Libda fue interceptado el pasado 9 de noviembre, exactamente veintiséis horas después de haberse hecho a la mar desde el puerto de La Luz, en Canarias, con destino a Nuadhibu.
Por el momento, y en ausencia de toda acusación formal por parte marroquí, la impresión más generalizada es que éstas han cometido un error principalmente, al permitir que la prensa, basada en informaciones oficiosas, difundiera la teoría de una supuesta connivencia de una tripulación, también imaginaria, de cubanos y argelinos al Polisario, y aparentemente buscan una manera de dar marcha atrás.
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