Domingo del Pino
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Diario 16

Las pateras, nuevo problema entre España y Marruecos

Las pateras de la muerte circulan por el Estrecho con la misma frecuencia que las líneas de navegación regulares entre Tánger y Algeciras. Se han convertido en el último problema en las relaciones entre Marruecos y España. La convocatoria en forma innecesaria del Embajador marroquí en Madrid, que estaba ausente, por el ministro de Asuntos Exteriores español, que no estuvo presente y la intervención en el asunto del rey Mohamed VI que no estaba convocado, a través del periódico francés Le Figaro, ha configurado ya este el último coletazo de un verano demasiado caluroso.

La repuesta de Exteriores al monarca y las inevitables contrarrepuestas que seguirán por parte de la Cancillería marroquí, garantizan que la “rentrée” política tendrá que hablar de la cumbre sobre solicitada a Marruecos para este tema, prevista ya para fines de octubre o noviembre, al igual que de Gescartera, el caso Ercros, o la sustracción de expedientes de los juzgados de Marbella.

La inmigración clandestina no afecta a España exclusivamente pero si la concierne de manera especial por ser tres los ejes importantes que sirven de penetración a ese tráfico que comercia con la miseria y la necesidad de seres humanos: El Estrecho de Gibraltar, el sahariano-canario, y el de los pasillos entre Ceuta y Melilla y el hinterland marroquí. Son ejes que se encuentran en la confluencia de grandes espacios de migración modernos como el del Africa subsahariana que utiliza la servidumbre de paso marroquí y que termina, junto con los clandestinos marroquíes, en Tánger, El Aiún, Tetuán y Nador.

El tráfico de pateras a partir de Tánger se ha vuelto tan intenso que en círculos españoles y marroquíes se piensa que la enorme vigilancia que acaparan esas barcazas de la muerte se traduce en una desatención del otro tráfico no menos sórdido de droga. Éste sí, y es una omisión curiosa del rey marroquí, es el que utiliza las modernas y rápidas Zodiac que el monarca reconoce que logran burlar la vigilancia de sus patrulleras.

En cualquier caso ni uno ni otro país deberían menospreciar el cociente intelectual de sus ciudadanos. Es sabido y público que gendarmes y policías marroquíes cooperan con las mafias de la droga y la inmigración. En España también parece que existe esa cooperación aunque en menor grado y resulta excesivo que se diga a la opinión pública que se requiere una cumbre entre los dos gobiernos sin que se explique qué han hecho hasta ahora ministros y altos funcionarios de Interior respectivos en las reuniones que periódicamente mantienen.

El problema de la inmigración ilegal o de los refugiados, es hoy universal y tiene profundas raíces históricas y humanas que se resumen en que cada vez es más inaceptable tanto para los ciudadanos del Norte como los del Sur la existencia un mundo rico que se enriquece más y un mundo pobre que empobrece más aún. Ahí está el verdadero efecto “llamada” que ni a corto ni a medio plazo tiene solución. Lo demás son solo paliativos aunque es verdad que en el presente nadie parece tener, para nada, más solución que paliativos.