Artículos sobre Africa (sin Magreb)
Los No Alineados se reúnen en Colombo :: 13/08/1976
Por una mejor justicia distributiva internacional
Domingo del Pino Gutiérrez.Publicado en El País del 13 de Agosto de 1976
Representantes de más de un centenar de Estados de los ya comúnmente llamados tercero y cuarto mundo, están reunidos en Colombo (Sri Lanka), para proponer una especie de código de conducta internacional que rija las relaciones entre «ricos» y «pobres».
Para el día 16, en que comienza la V Cumbre de Jefes de Estado de estos países que aún continúan llamándose no alineados, los ministros de Asuntos Exteriores que deliberan ahora deberán haber allanado el camino difícil de la unificación de opiniones.
Esta V Cumbre coincide además con el XV aniversario de la inauguración oficial, en 1961, en Belgrado, del movimiento no alineado. Una actitud más reivindicativa, menos política y más economista se abre paso en este movimiento. En la serie que hoy iniciamos, nuestro redactor Domingo del Pino analiza en un primer trabajo la evolución del movimiento no alineado. En un segundo artículo tratará los problemas económicos de actualidad que preocupan al tercer mundo.
En los quince años que tiene de existencia, el movimiento de países no alineados ha ganado en amplitud – para extenderse a prácticamente todo el mundo subdesarrollado – y en concreción de sus objetivos. Su principal debilidad, hoy como en 1961, es no haber podido lograr que esas concordancias de intereses se doten de la necesaria capacidad de persuasión frente a los países industrializados.
A medida que las reivindicaciones y demandas se han concretado, se ha vigorizado la oposición a ellas de los «ricos». Los no alineados, salvo excepciones, han superado la época declamatoria de los inicios esperanzados y se esfuerzan por unificar cuantos medios coercitivos encuentran a su disposición. A la fuerza, que impera en la práctica real de las relaciones internacionales del presente, proponen responder con argumentos igualmente compulsivos.
Hace quince años, el presidente yugoslavo, J. B. Tito, decía ante 25 jefes de Estado congregados en Belgrado que «el objetivo es hacer que las grandes potencias se den cuenta de que el destino del mundo no puede estar solamente en sus manos».
La crisis de Berlín, la reanudación de las experiencias nucleares por parte de la URSS el mismo mes de septiembre de 1961, días antes de la inauguración de la primera cumbre, hacían proclamar al primer ministro hindú, Nehru, que «la amenaza de guerra es tan grave que relega a segundo plano todos los otros temas».
El no alineamiento surgía como una tercera vía entre las aspiraciones hegemónicas de los dos grandes bloques, y como consecuencia del deseo de un grupo de países de sustraerse a los conflictos entre supergrandes.
Ricos y pobres
Cuando tiene lugar la segunda cumbre de no alineados en El Cairo (octubre de 1964), una gran parte de los países de Africa y Asia habían alcanzado ya su independencia. Es entonces cuando el presidente Nasser habla por primera vez de la «terrible disparidad entre ricos y pobres», y de la necesidad de aumentar los precios de las materias primas «fuente principal de ingresos de los Estados subdesarrollados ».
El presidente Tito, en solidaridad con la posición de Nasser, recomendó la institucionalización de un «sistema mundial de ayuda incondicional a los países independientes, la inversión en proyectos para el desarrollo de las cantidades dedicadas a armamentos, y la cooperación entre los no alineados».
Pero todo quedará en una proclamación de intenciones. Sin embargo, la inclinación que empezaba a manifestarse por los temas económicos permitió que en la siguiente cumbre de Lusaka de 1970 se elaborara una carta del no alineamiento, definido ahora como «parte integrante de los cambios de la presente estructura de la comunidad internacional, y que se señalara «la deuda moral de los países industrializados», invitados a invertir un 1 por 100 de su producto nacional bruto en el mundo subdesarrollado.
Por primera vez, en Lusaka también se puso en tela de juicio el monopolio sobre la información de las grandes agencias de prensa y periódicos occidentales. La conferencia que tiene lugar en estos días en Colombo deberá ratificar un proyecto de creación de una agencia de noticias común para los países no alineados, sugerida por el comité ejecutivo hace un mes.
Controversia con la URSS
En 1970 el no alineamiento estaba parcialmente paralizado por la guerra en el sudeste asiático, y preocupado por la evolución del racismo en el cono sur africano y la ayuda a los movimientos de liberación, entre ellos los de las colonias portuguesas. La URSS, que hasta entonces había pretendido capitalizar los grandes movimientos tercermundistas, comenzaba a distanciarse de éstos.
La controversia más importante se produjo en 1973, con motivo de la IV Cumbre de Argel, que bajo la inspiración argelina le dio su actual contenido economicista al no alineamiento. El ministro argelino Abdelaziz Buteflika definió los objetivos del no alineamiento en aquel abril de 1973 como «la lucha por la independencia económica, por la cooperación sobre la base de la igualdad, y por democratización de las relaciones entre ricos y pobres», un último aspecto que le dará color final al paquete reivindicativo.
Inmediatamente, Breznev envió un mensaje a la conferencia para reiterar que «la URSS siempre favoreció la cooperación fructífera con todos los Estados del tercer mundo», pero rectificando al ministro argelino y declarando que «la división principal hoy no es entre grandes y pequeños, ni ricos ni pobres, sino entre el socialismo, progreso y paz, y el Imperialismo, colonialismo y reacción».
Los soviéticos se sentían molestos porque las tesis argelinas, adoptadas por los no alineados, parecían darle la razón a China, que había proclamado con toda claridad la división del mundo entre ricos y pobres. Buteflika, después de gestiones discretas llevadas a cabo por un país socialista, admitió que «la URSS es aliado objetivo del tercer mundo» y, «por tanto, no equiparable al imperialismo», pero ratificó que «los intereses del tercer mundo no coinciden necesariamente con los de la URSS».
Hacia una mejor justicia internacional
En aquella Conferencia de Argel se formularon nuevas recomendaciones, que serían la base de la estrategia futura: creación de un banco para el desarrollo; reforma del Fondo Monetario Internacional; constitución de reservas de alimentos para evitar las hambrunas; revisión del contenido de la conferencia de la ONU para comercio y desarrollo (CNUCED), elaboración de un código de conducta para las nacionaes y para las multinacionales; organización de una conferencia mundial sobre los precios de las materias primas.
La guerra árabe-israelí de octubre de 1973, y el embargo sobre los suministros de petróleo a Europa, decretado por los árabes, permitió concretar una experiencia que se sugiere aplicable a todas las materias primas.
Los países industrializados se ilusionaron demasiado pronto con las divisiones políticas existentes entre los no alineados, que ya surgieron en la Conferencia de Argel, y que reaparecen hoy en Colombo, tal vez más numerosas.
Muchos de estos países forman parte en realidad de pactos militares o económicos dependientes de alguna de las grandes potencias. Las diferencias entre Egipto y Libia, Argelia y Marruecos, India y Pakistán, son grandes. Los hay ricos, como los productores árabes de petróleo, y pobrísimos como los del Sahel africano. Todos tienen un denominador común, el subdesarrollo, que es independiente de la riqueza.
El hecho de que Rumania, Yugoslavia, Suiza, Finlandia y Suecia se interesen por los no alineados, parece indicar que éstos no sólo no están en retroceso, sino que pueden ofrecerle algo a Estados incluidos dentro de bloques determinados, pero que alimentan una cierta aspiración de independencia.
La reestructuración del comercio internacional y la defensa de los precios de las materias primas son ya, a pesar de las diferencias políticas de los reunidos en Colombo, una clara aspiración. No se trata de una opción coyuntural. En las reuniones internacionales, desde el Grupo de los 77, a la CNUCED, la Conferencia Norte-Sur, y la FAO, todas las discusiones giran en torno al mismo tema: una mayor justicia distributiva a escala internacional.
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