4caf txp page_title/> Domingo del Pino: El nacimiento de Mahoma: un hito de la humanidad

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El nacimiento de Mahoma: un hito de la humanidad :: 13/10/1989

Mil millones de musulmanes celebran el nacimiento del Profeta Mahoma. El mundo musulmán de fiesta

Domingo del Pino. Rabat, 13 Oct 1989 (EFE)

Mil millones de musulmanes, del Atlántico al Pacífico, celebran hoy 12 del mes Rabi al Aual (tercer mes del calendario musulmán y 13 de octubre de 1989, un aniversario más del nacimiento de su Profeta Mahoma.

En el Año del Elefante en que Abraham atacó a La Meca, según la tradición, el lunes día 12 del mes Rabi al aual, Amina, hija de Wahab, dió a luz un niño que, como todos los predestinados de la historia, nacería según la leyenda en medio de grandes señales anunciadoras.

Mahoma según la versión cristianizada de su nombre, Muhammad para los suyos, salió del vientre de su madre en medio de una luz cegadora que llegaba desde la casa de Ibn Yusuf en La Meca, donde tenía lugar el suceso, hasta Siria por el horizonte y hasta las estrellas en dirección al cielo.

Con el Profeta Muhammad, el Sello (el último) de los profetas, hijo de Abdalá, muerto según algunos cuando Amina aún llevaba a Muhammad en su vientre, comenzaba una de las grandes aventuras de la historia de la humanidad.

Cuando Abu Yafar Muhammad Ben Yasir ben Yazid Tabari, simplemente Tabari para los iniciados, escribe dos siglos y medio más tarde la primera biografía del Profeta Muhammad, de donde proceden los datos antes indicados, los árabes, unidos bajo la nueva fe que les ha transmitido Muhammad, dominan ya la porción del mundo que va desde los Pirineos al río Indo.

En menos de 10 años, los transcurridos entre la Hégira o el abandono de La Meca por el Profeta para exiliarse en Medina, iniciada en el año 622 de J.C. y su muerte, ocurrida en año 632, Muhammad ha unido a las tribus de Arabia, y ha organizado el poder por el cual se enfrentaron sus sucesores.

En ese tiempo ha cambiado la orientación, _Qibla- o Alqibla, de la oración que antes se hacia en dirección a Jerusalén y ha ordenado que en adelante se haga en dirección a La Meca.

Desde entonces hasta hoy y para cada momento solemne de su existencia, desde las cinco oraciones diarias a la colocación de las sepulturas, al sacrificio de los animales, bueyes corderos, pollos, o el rostro del niño que se circuncida, todos los musulmanes, obligatoriamente, desde Tombuctú a Brunei, deben mirar en dirección a La Meca.

Ante la incertidumbre sobre la fecha exacta del nacimiento de Muhammad, que pudo ser el año 570, el 572, o incluso el 580, la nueva manera musulmana de computar el tiempo arranca de una fecha segura, el año 622, el de la Hégira, y adopta en vez del año solar del Calendario Gregoriano, el año lunar que tiene 11 días menos. Para convertir las fechas del Calendario Gregoriano al
musulmán es necesario restarle al año en curso, 622 años y dividir por 0,97, que es el coeficiente de diferencia entre el año solar y el lunar.

Hoy, aniversario del Profeta Muhammad, es el 12 de Rabi al Aual del año 1410 de la era musulmana. Nada o casi nada ha cambiado en el alma de los árabes desde entonces, y su concepción de la vida y del mundo no difiere mucho de la establecida por el Profeta Muhammad.

Tratándose del Islam es necesario tener en cuenta el concepto de bidá o innovación que en materia de fe está estrictamente prohibida. Pero en Marruecos, como en todas partes, los sistemas de ideas que conforman actitudes de los hombres hacia el mundo están en constante tensión con la realidad. Los puros y duros como los wahabitas combaten toda celebración, que consideran bidá, innovación, y por lo tanto censurable.

Los islamistas celebran esta fecha en privado en sus casas cantando Mehdih (canticos religiosos) que recuerdan los dichos y hechos del Profeta y recitando los poemas sobre el mismo tema contenidos en la leyenda de Al Burda (el manto) o la Al Hamzia de Wassin, beben té en comunidad, se visten de blanco, el color de gala del Islam, y se felicitan unos a otros.

En este día es tradición que el rey Hassán II de Marruecos visite la tumba de su padre Mohamed V y que por la noche reúna en su palacio a los ulemas (doctos en religión) y altos dignatarios del reino, para entonar con ellos los mehdihs.

Las tradiciones populares, que los islamistas reprueban, son sin
embargo muy ricas en estas fechas. Dos ciudades, Salé y Mequinez, se distinguen particularmente. En Mequinez tiene lugar durante toda esta semana una gran reunión de tribus, zauias (ermitas) y tariqas (hermandades), se instalan en jaimas (tiendas de campaña) en las afueras y ejecutan ante el público sus propios milagros.

Los de la tariqa de Sid Ahmed el Muza beben agua casi hirviendo y luego la espurrean sobre montones de paja o lana que milagrosamente arden. Los de la tariqa de los hamachas se hacen varias incisiones en el brazo con un cuchillo, hasta que brota la sangre, y luego untan sobre ellas su propia saliva y milagrosamente también las heridas se cierran y dejan de sangrar.

Otros simulan grandes combates con bastones, y algunos se comen una cabra viva ante los ojos atónitos de la concurrencia. Allí en Mequinez se peregrina al son de tambores y danzas a la tumba de Cheij KameI, el Jeque Más Completo. En Salé tiene lugar la procesión de los Cirios que se ha hecho famosa para el turismo. La tradición dice que los adeptos del Cheij Sidi Ibn Achir llevan desde siempre en esta fecha grandes cirios a la tumba de su santo, en una procesión que recuerda a las de los nazarenos que en la madrugada de la Semana Santa sevillana acuden con velas a sus iglesias preferidas.


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