4de9 txp page_title/> Domingo del Pino: Las fuerzas armadas argentinas parecen dispuestas a llegar al fondo de su actuación en el conflicto

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Los artículos aquí relacionados se refieren principalmente a la guerra de Las Malvinas entre Argentina y Reino Unido y a la cobertura por mí de esos hechos y sus repercusiones durante mi estancia en Argentina los meses de junio y julio de 1982


Las fuerzas armadas argentinas parecen dispuestas a llegar al fondo de su actuación en el conflicto :: 04/07/1982

Domingo del Pino. Enviado Especial. El País. Buenos Aires 04/07/1982

El Ejército de Tierra de la República Argentina ha constituido un tribunal militar dirigido por el general de división y director de los institutos militares, Néstor Calvi, que recopilará todas las informaciones existentes sobre la pasada guerra de las Malvinas y las someterá luego a la consideración de un tribunal superior que integran tres tenientes generales, que serán quienes determinen las correspondientes responsabilidades.

Esta información, que trascendió el viernes por la noche, es el primer síntoma de que las fuerzas armadas argentinas van a hacer un análisis crítico de la conducción de la guerra. No obstante, todos los oficiales que participaron en el conflicto directamente presentaron ya sus correspondientes partes de guerra, que han sido complementados con los interrogatorios a los reclutas regresados de las Malvinas, a través de cuyo testimonio la opinión pública pudo saber de importantes imprevisiones de logística.En todo caso, y después de la destitución de Leopoldo Galtieri y el cisma ocurrido en la cúpula militar, se estima que las fuerzas armadas argentinas no comenzarán realmente a pensar en asociarse de nuevo, hasta que pasen a retiro voluntario y anticipado los jefes de las otras dos armas, almirante Isaac Anaya y brigadier Basilio Lami Dozo. Mientras eso no se produzca, políticos y militares coinciden en que el presidente Reynaldo Bignone gobernará con una gran precariedad.
El general Cristino Nicolaides, comandante en jefe del Ejército y para algunos verdadero hombre fuerte del régimen, debió dirigir anoche (madrugada de España) un mensaje a la nación, después que ya lo hiciera, el primero de julio, el presidente designado, general Reynaldo Bignone.
El contencioso del Beagle
El martes próximo, los altos mandos de las fuerzas armadas, generales de división, vicealmirantes y brigadieres mayores, junto con sus respectivos comandantes en jefe, Cristino Nicolaides, Isaac Anaya, y Basilio Lami Dozo, se reunirán a considerar la actitud que debe adoptar Argentina, a propósito de la mediación papal en el contencioso Beagle con Chile. Representantes de los tres cuerpos ya sostuvieron una primera reunión el viernes pasado, sobre el mismo tema, de la que nada trascendió.Ayer se afirmaba que hasta ahora el aspecto más definido del programa de gobierno del general Bignone es acelerar la recomposición de las relaciones con Estados Unidos. El presidente Ronald Reagan envió a Bignone un mensaje de saludo, con motivo de la asunción de la presidencia de la República por éste, en el cual se expresa que “el presidente de los Estados Unidos concede un gran valor a las relaciones amistosas con Argentina”.
Los partidos políticos, consecuentes con la decisión de Bignone de volverles a autorizar, han comenzado sus primeras actividades y reuniones, en las que afloran ya unas electorales anticipadas. Esto último es aplicable al peronismo, que parece incapaz de trascender una especie de complejo de Edipo, cuyas bases y juventudes gritan en todos los actos públicos: “Evita, Evita, ahora Isabelita”.
Diferencias interperonistas
Las diferencias interperonistas van más allá, sin embargo. Deolindo Bitter, presidente del Justicialismo, fue acusado de ser un “dialoguista traidor” y de “claudicar ante un enemigo derrotado”. Con gran realismo, Bitter respondió a sus críticos, en un acto público ayer, que “el movimiento no puede volver a punta de pistola”.Con el lema de “Isabel, conducción, contra toda la traición” y “Peronista, peronista, ni yanqui ni marxista”, los jóvenes turcos del peronismo descartaban, también en el mismo acto, a sus líderes tradicionales. De todas maneras, dos hombres parecen afirmar su liderazgo. El moderado Angel F. Robledo, de 64 años y salud precaria, y el hombre de negocios Antonio Caffiero, que cuenta con el apoyo de la izquierda sindical.
Algunos comentaristas políticos han estimado que las elecciones para la institucionalización del país deberían tener lugar de una manera gradual, para que puedan emerger liderazgos jóvenes y renovadores que puedan encontrarse ocultos. Sobre este asunto de la gradualidad, el presidente Bignone no parece tener aún ideas claras. Algunos estiman que podría comenzar por elecciones municipales, luego provinciales, después legislativas, y para marzo de 1984 las presidenciales.
Evitar otra intervención militar
El establishment militar argentino habla de la necesidad de obtener, con toda prioridad, un acuerdo previo con los partidos políticos sobre la configuración de la próxima etapa institucional para que, entre otras cosas, “se evite la necesidad de una nueva y posterior intervención militar en la vida pública”. En cualquier caso, se señala que en ningún documento oficial del presidente Bignone se habla de democratización, sino de institucionalización.Peronistas y radicales, el 84%, del electorado argentino en las últimas elecciones de 1973, parecen convencidos de que no se van a producir cambios sustanciales en la esfera económica. La confusión subsiste a este respecto por la designación de dos personalidades con una concepción económica contrapuesta, como el ministro de Economía, Dagnino Pastore, y el presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.
La primera escaramuza entre ambos, a las pocas horas de asumir sus cargos, ha sido respecto a la paridad cambiaria del dólar.
Dagnino Pastore quiere un dólar único a 23.000 pesos (actualmente se cambia a 15.600 pesos por dólar), mientras que Cavallo prefiere un dólar comercial a 20.000 pesos, y otro financiero a 29.000.


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